La Homosexualidad desde el punto religioso.

Sixto Vasquez  Narva – Teólogo

Yo encuentro cinco argumentos bíblicos contra la denominada “unión homosexual” que sería bueno difundirlos teniendo en cuenta que en la práctica es mejor instruir que protestar:

1.  Si Dios hubiera querido hacer provisión para la unión homosexual, lo más lógico hubiera sido que creara dos varones y ninguna mujer; o dos mujeres y ningún varón.

Pero Dios hizo expresamente un  varón para una mujer y una  mujer para un varón, con lo cual excluyó de cuajo cualquier otro pretendido modelo de matrimonio.

2. Lo que Dios no lo aprueba, no lo crea. Es decir, Dios sólo crea lo que él aprueba, y lo que él aprueba, eso es lo correcto para el ser humano de aquí, de allá y de acullá.

3. Dios crea el matrimonio entre un varón y una mujer y le asigna tres objetivos fundacionales: 1) vencer el problema de la soledad; 2) proveer una base para la santidad sexual; y 3) facilitar la perennización de la vida inteligente en el planeta.

Pregunto: ¿Cómo habría de santificarse la vida sexual con una relación homosexual que de suyo es innoble y representa una agresión a la naturaleza humana? ¿Cómo habría de perennizarse  la vida inteligente sobre el planeta con una “unión gay” que de suyo también es estéril? ¿Nuestra misma definición latina no nos enseña que “matrimonio” deriva del latín “matris” que significa “madre” y “munus” que significa “deber”? De manera que, para que haya matrimonio es preciso que haya una matriz, es decir, una madre. ¿De cuándo acá los varones tienen “matriz”?

 

4. Jesucristo ratificó tanto la historicidad como la paternidad del Génesis. Con ello ratificó también la vigencia del matrimonio entre un varón y una mujer

Si Jesucristo, siendo Dios1, configuró el matrimonio para ser contraído entre un varón y una mujer debidamente calificados para tal, una persona no puede ser homosexual sin auto agredirse; y una sociedad no puede reconocer un “derecho” que Dios no reconoce sin auto agredirse.

Por Tanto, ¿quién se cree tan insolente como para pretender desautorizar al propio Jesucristo? ¿No será Beelzebú2, príncipe de los demonios?

5. La Sagrada Escritura no reconoce al homosexualismo como un “derecho” sino como un extravío sexual.

[…] y de de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío…” 3

Aun cuando en 1973 la American Psychiatric Association votó por eliminar la homosexualidad de la lista de trastornos psicológicos, el homosexualismo sigue siendo un extravío o patología sexual derivada de una serie de factores tales como la atrofia espiritual, los desajustes psicológicos de la niñez, la presencia nociva de paradigmas sociológicos con mentalidades obcecadas, las corrientes educacionales unilaterales, la concepción doctrinal pretendidamente re-encarnacionista y las prácticas espiritistas que sería muy tedioso detallar aquí.

1 Colosenses 2:9

2 San Lucas 11:14-23

3 San Pablo, en Romanos 1:27

Por ahora baste señalar que cuando una sociedad irrespetuosa, se dedica a profanar el ornato mental de sus pequeños niños aturdiéndolos con ideas tóxicas y licuando sus principios éticos  para   vaciar de su mente su contenido  masculino o femenino, revela un desprecio de la gloria de la masculinidad y un menosprecio del tesoro de la feminidad. En el fondo, se trata de una guerra luciferina que pretende desacreditar la sabiduría, el poder y la justicia del Creador. En realidad, una persona que ha sido atacada por pensamientos impuestos de manufactura luciferina homosexual, necesita:

  • Pedir ayuda pastoral
  • Autorizar la expulsión de su mente de esos demonios de inmundicia sexual que han secuestrado su voluntad
  • Tomar conciencia de la hermosura de su género sexual natural y
  • Pedir perdón a Dios.

Si una persona homosexual solicita este tipo de ayuda y la recibe honestamente, recupera su masculinidad y/o femineidad y abandona esas prácticas innobles ipso facto. Porque la presencia de Jesucristo en la vida de cada ser humano representa el final de los demonios.

Sixto Vásquez Narva1

vanars51@hotmail.com

Para cualquier consulta.

 

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