García-Ali​x, en Caaveiro: “Nunca quixen ser reporteiro​, sabía que tiña a guerra na casa”

  El Premio Nacional de Fotografía cerró hoy el ciclo Grandes miradas dende as fragas do Eume con una masterclass de ocho horas en el monasterio de Caaveiro Es el cuarto y último invitado de la primera edición del programa organizado por la Diputación de A Coruña y coordinado por Gabriel Tizón en el corazón del parque natural Ricky Dávila, Vari Caramés y Cristina García Rodero pasaron también por la Casa dos Cóengos desde que se inició la actividad el pasado 30 de junio

A Capela (A Coruña), 21 de julio de 2012. Alberto García-Alix (León, 1956) cerró hoy con una masterclass brillante, en clave confesional, la primera edición del ciclo Grandes miradas dende as fragas do Eume. Esta serie de clases magistrales, organizada por la Diputación de A Coruña y coordinada por Gabriel Tizón, ha reunido a unas ochenta personas a lo largo de las últimas cuatro semanas en el monasterio de Caaveiro alrededor de la fotografía. Comenzó el pasado 30 de junio con el bilbaíno Ricky Dávila y se prolongó los dos sábados siguientes con la presencia de Vari Caramés, único gallego en el programa, y Cristina García Rodero. Cuatro creadores muy queridos en Galicia y desde este verano, en palabras de Tizón, también cuatro “embajadores” de esta joya patrimonial y paisajística de la comunidad.

García-Alix comenzó su sesión con De carne y hueso, un “autorretrato visual” de 40 minutos que preparó para Les Rencontres Internationales d’Arles y en el que se mezclan sus fotografías con la voz y la música del argentino Daniel Melingo. Ausente durante la proyección, por “pudor” y porque muchos de sus modelos ya no viven “y resulta doloroso”, el reciente Premio PhotoEspaña 2012 recordó sus inicios, a mediados de los setenta, tras dejar las carreras de Derecho y Ciencias de la Información en Madrid. “No quería ser fotógrafo ni tenía conciencia del hecho fotográfico. Lo que me apasionaba era mirar a través del objetivo de la cámara y la magia del laboratorio”, confesó.

Su formación, autodidacta e intuitiva, usándose a sí mismo como modelo y fotografiando su universo cotidiano como un ejercicio de estilo, sin ambición, dio un salto de gigante gracias a dos exposiciones: una de August Sander y otra en la que tomó contacto con el trabajo de Diane Arbus, Danny Lions y Walker Evans. “Más tarde, al descubrir también a Nan Goldin y Larry Clark, algo se me encendió dentro: ¡era lo que estaba haciendo yo! Es una lástima que uno tarde tanto en tener conciencia de lo que hace. Ahora lamento no haber hecho más fotografías del mundo de la heroína”.

Esa “revelación” supuso para García-Alix fotografiar de manera más consciente y “apropiarse” de los temas, los géneros y los puntos de vista que hoy identifican su poética, celebrada por crítica y público en libros y exposiciones de todo el mundo. “Cuando miramos a través de la cámara, no sólo estamos viendo”, les explicó a los 25 alumnos que agotaron las plazas para asistir a su masterclass al poco de abrirse el plazo. “Estamos segmentando la realidad, reflexionando sobre lo que vemos y escuchando todas las resonancias que ahí hay. Yo aprendí a mirar de fuera hacia dentro y no al revés. Por eso nunca he querido ser reportero; sabía que la guerra ya la tenía en la casa”.

El diálogo con los participantes durante las cuatro horas de la sesión matinal fue decantando algunas de las palabras clave en el trabajo del leonés, a quien el Ministerio de Cultura reconoció en 1999 con el Premio Nacional de Fotografía: fe, sinceridad, artificio, retrato, soledad, tragedia, nostalgia, fascinación… “Es la intencionalidad lo que hace que un fotógrafo sea libre y propietario de su mirada”, explicó. “Yo no soy inocente. Al contrario, fuerzo el gesto de mis modelos sin pudor. El cuerpo humano es una arquitectura en el espacio. Al fin y al cabo, toda fotografía es falsa”.

Antes de la pausa para almorzar, despidió el primer turno de su clase magistral con el visionado de El paraíso de los creyentes, una “conferencia visual” en la que su voz y sus instantáneas tejen una reflexión en primera persona del singular sobre la relación entre la palabra y la imagen: “La imagen atrapa el secreto, la palabra lo revela”, concluye el diaporama. Lector compulsivo desde su niñez hasta la actualidad, García-Alix reconoce que su formación le debe más a los libros que da fotografía, con la que se tropezó en la juventud cuando quería convertirse en cineasta.

Los alumnos y las alumnas compartieron toda la jornada con el fotógrafo en Caaveiro, puesto que la matrícula de 110 euros que abonaron para participar –el precio se reducía al inscribirse en más de un taller–, también incluía el almuerzo. Se trataba, según los organizadores, de complementar la parte didáctica con la convivencia con los protagonistas. Aunque la de hoy ha sido la última sesión, el ciclo no está completo. Cada uno de los participantes aportará dos fotografías sobre la marcha de la actividad o el entorno del monasterio para un libro colectivo que se publicará próximamente.

Ante el éxito de esta primera edición, tanto en lo que respecta a la demanda de plazas como a las impresiones compartidas por los protagonistas y participantes, el equipo de Grandes miradas dende as fragas do Eume ya está trabajando en la continuidad de la experiencia. El parque natural y el complejo del monasterio, cuyas piezas más antiguas datan del siglo XII, se ha revelado un espacio particularmente apropiado para el desarrollo de las clases magistrales.

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