“Sistemas dinámicos” de Samuel Castro. Inauguración; 16/12/16, 19.00h

FICHA TÉCNICAciudad-biorreceptiva-detalle-2016-tecnica-mixta 1270-gramos-2016-hilo-de-cobre-prensado unnamed-1

Título Sistemas dinámicos
Artista Samuel Castro
Tipo de obra Escultura, instalación, fotografía, multimedia
Comisario Javier Pérez Buján
Inauguración 16 de diciembre, 2016. 19.00h
Clausura 22 de enero, 2017
Lugar Fundación Laxeiro

c/Policarpo Sanz, nº 15, 3, Vigo tlf: 986-43 84 75 www.laxeiro.org

El artista Samuel Castro (A Coruña, 1981) presenta Sistemas dinámicos en la Fundación Laxeiro, su primera exposición individual  en Vigo en la que propone una reflexión sobre las diferentes concepciones del Tiempo, basada en la idea del cambio permanente al que el arte no es ajeno.

EL PROYECTO

Sistemas dinámicos es un recorrido por el trabajo de Samuel Castro, que se desarrolla a partir de dos polos opuestos como son la Naturaleza y la Tecnología, entendidas como dos ámbitos con reglas temporales propias. La noción de Tiempo es el motor a partir del que Samuel Castro desarrolla todo su trabajo que, en 2006 le valió el Premio Adquisición Feima – Fundación Laxeiro a la creación artística y en 2011, el doctorado con la tesis titulada Proyectar en el tiempo. Morfologías biorreceptivas en superficies urbanas de Galicia.

Su producción es híbrida y difícil de clasificar, debido a que utiliza elementos vegetales vivos, materiales industriales de desecho y automatismos mecánicos de su invención, para construir una obra tridimensional que con frecuencia va cambiando, incluso hasta la desaparición en los casos más extremos. El movimiento, sea este temporal o cinético, resulta un elemento decisivo en todo su trabajo, con el que cuestiona la inmutabilidad y la durabilidad de la obra de arte.

La recogida de datos y su documentación son también una estrategia utilizada por el artista, debido a la vertiente científica de su trabajo, en el que la observación de procesos y la recopilación de resultados, son una parte fundamental de la realización de la obra final.

Estamos por tanto ante una obra de carácter tridimensional, realizada con materiales reciclados, sean estos naturales o artificiales, en muchos casos cinética y con frecuencia, cambiante, en la que, además, la observación y recogida de datos, es una parte importante de la misma.

Todas estas estrategias procesuales están al servicio de preocupaciones filosóficas alrededor de las que gira todo el proyecto artístico de Samuel Castro. Como decíamos al principio, la idea de Tiempo es quizás el eje central de su pensamiento y resulta muy interesante comprobar cómo el artista la utiliza para rastrear otras preocupaciones, como la convivencia entre Naturaleza y Cultura, entendida esta como la intervención del hombre en el paisaje y las diversas dialécticas que esto produce, entrando así de lleno, en el debate de la sostenibilidad y el desmantelamiento de la idea clásica de progreso, como un crecimiento constante e infinito, a partir de la oposición entre tecnología y naturaleza.

Sus preocupaciones sobrepasan por tanto el ámbito puramente filosófico, para entrar en el terreno de lo social, lo económico y lo político, disciplinas en las que la concepción del tiempo ha evolucionado también, evidenciando la maleabilidad de dicho concepto, según la mentalidad dominante en cada momento y lugar.

Como el propio artista afirma: cualquier sistema social, con estructuras internas que lo auto organizan y dispositivos que velan por su capacidad de retroalimentación, elabora una interpretación y concepción del tiempo afín a su lógica interna.

En el caso de los sistemas basados en la producción y el consumo como en el que vivimos, los mecanismos de aceleración del tiempo resultan definitorios del propio sistema en sí, para acelerar los ciclos de producción-consumo-producción y el arte no es ajeno a ello. Samuel Castro nos ofrece así un relato en el que se ocupa de las diferentes concepciones del tiempo, ligadas a sistemas cuyas características intrínsecas, marcan precisamente esa concepción.

El tiempo lento del mundo geológico y del mundo vegetal, se opone al tiempo acelerado del capitalismo financiero en el que una fracción de segundo resulta decisiva. Es en este arco, en el que se mueve toda la obra del artista, ejemplificando los diferentes tiempos, en la producción de una obra formalmente heterogénea y diversa.

Además de la velocidad del tiempo, el autor introduce también otras concepciones temporales que tienen que ver con diferentes contextos culturales y de producción, como son el tiempo lineal o vectorial, propio de las sociedades urbanas modernas y el tiempo circular, característico de las sociedades agrícolas tradicionales.

En conjunto, podríamos decir que el pensamiento de Samuel Castro se enmarca dentro de la idea de movimiento continuo, siguiendo una tradición filosófica que tuvo su inicio en la filosofía presocrática, con la formulación del conocido aforismo: panta rei, es decir, todo fluye, con el que Heráclito de Éfeso (Siglo VI-V a.c.) sentaba las bases de la idea de dinamismo infinito de la Naturaleza. Esta idea de permanente cambio es tomada por Samuel Castro para profundizar en un análisis de las diferentes concepciones temporales en las que se instala ese cambio continuo.

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